Reflexiones sobre el trabajo emprendedor :
Con riesgo de que me crean vago o de fomentar la pereza refuerzo todos los días desde la radio que no debemos trabajar. "El trabajo lo hizo Dios como castigo" decia la letra de una canción de la Sonora Matancera y pienso que es cierto y que, por ello, debemos de librarnos de su tiranía. ¿Cómo? Pues emprendiendo.
Pero eso es muy riesgoso, dirán algunos. -No más que trabajar para el Estado o para otro- les respondo yo. Pero es que no tengo nada para empezar, diran otros -¿Y quien te ha dicho que necesitas capital para empezar?.Vuelvo a responderles.
El trabajo tal como lo conocemos es una institución nueva, apareció con el capitalismo hace un poco mas de doscientos años. En este sentido, se convirtió en una actividad por cuenta de terceros hecha a cambio de pago y de acuerdo a normas y horarios. Pero, adicionalmente, es una actividad que el trabajador no escogió, que no sabe como terminará y que muchas veces poco tiene que ver con sus intereses en la vida. Es decir todo un castigo.
Frente a esto surgieron los planteamientos liberadores del marxismo que planteaban que el proletario se convierta en clase, se niegue a si mismo y que luego se apropie de los medios de producción.
Sin embargo, con el tiempo ¿qué ha sucedido? . Pues el trabajo empezó a transformarse; se volvió empleo y luego actividad, a veces sin horario y a veces por cuenta de uno y de un tercero. El proletariado creció y luego fué achicándose hasta convertirse en un grupo privilegiado que posteriormente fue desplazado por el trabajador del conocimiento, que no vende su mano de obra sino lo que tiene en la cabeza.
Pero esto no es todo, para el asalariado y para el capitalista el trabajo se volvió un medio. Primero para ganar dinero y luego para justificar su existencia. El capitalista necesita mano de obra barata y el obrero necesita que se la compren. Consecuencia, un mundo sin libertad para ejercer lo que uno quiere.
En este panorama, nosotros vemos al emprendedor casi como una nueva clase o sector que siente que el trabajo tiene un valor de uso mientras que el asalariado solo lo ve con un valor de cambio.
¡Será que el verdadero sujeto histórico del cambio es el emprendedor, es decir el hombre que busca su autonomía sea para hacer negocios, arte, investigación y que en esta dimensión es el que puede de verdad liberarse del trabajo?.

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